En 2015, los aluviones que afectaron a Copiapó y otras localidades del norte de Chile dejaron a miles de familias enfrentando la pérdida de sus hogares y pertenencias. Frente a esta difícil realidad, llegamos para acompañar a quienes estaban viviendo momentos de profunda incertidumbre y dolor.
Junto con la entrega de ayuda y mercadería para las familias afectadas, compartimos tiempo con niños y niñas a través de actividades recreativas, juegos y espacios diseñados especialmente para ellos.
Creemos que, incluso en medio de situaciones que pueden marcar sus vidas para siempre, los niños necesitan oportunidades para volver a reír, sentirse acompañados y recuperar la esperanza.
Nuestra labor también estuvo enfocada en llevar un mensaje de ánimo y contención a las familias, recordándoles que, aun en medio de las dificultades, es posible levantarse, reconstruir y volver a reír.